
Porque siempre has estado ahí.
Nunca me has fallado, no me has dejado tirada, eres mi mano amiga, y quien se empapaba y empapa de todas mis lágrimas, llantos desconsolados, producidos por ''bajones de ánimo'', enfados.
Cuando me hundía en un mar de saladas gotas que de mis ojos brotaban, que derrochaba dolor, impotencia y odio, mucho odio, tú estabas allí.
Odio hacia las personas que me han hecho pasar los peores meses, días, horas y minutos de mi vida, aquellos, que con sus afiladas críticas me destrozaban, como si de duras piedras se tratase.
Porque me has visto nacer, crecer, e injustamente, yo te tendré que verte morir.
Porque nunca, pero nunca me has traicionado, y tengo la certeza de que nunca lo harás.
Y ahora, te doy las gracias, por apoyarme y por ser una de las cosas más valiosas en mi vida.
Por luchar por mi, contra viento y marea, sin pararte a pensar en lo que podrías perder, sin importante lo más absoluto.
Por fingir, en pocas ocasiones, que estabas bien, cuando en realidad, estabas enferma con algún catarro o simplemente no te sentías bien, pero siempre estabas alegre para tus hijas.
Por enseñarme que nunguna otra persona te podrá reemplazar, y que es cierto, perfectamente cierto.
Y solo me queda una cosa que decir, eso que tu ya sabes, pero una vez más:
Te quiero, mamá.










